Si tienes una mascota quizá te interese conocer las implicaciones de tu régimen de pareja sobre ella. Te contamos la consideración de tu mascota a efectos legales y la influencia de tu estado civil en la propiedad del animal y su disfrute.

Cada vez es más frecuente atender a parejas y matrimonios que, en el momento de una ruptura, se preocupan de cómo afectará la nueva situación a sus mascotas, a quienes consideran como otro miembro de la familia.

Somos plenamente conscientes del papel que juegan esos animales en los hogares, pero desgraciadamente la Ley es incapaz de recoger esos sentimientos por ellos.

Frecuentemente nos vemos en la obligación de presentar la perspectiva legal a nuestros clientes, lo que no suele resultar demasiado agradable para alguno.

Realmente esperamos que tú y tu pareja sigáis felices por muchos años disfrutando de vuestros animales. Lamentablemente, las rupturas ocurren, por eso intentaremos darte algunas claves para que la compañía de vuestros animales no sea un punto de conflicto si en algún momento llega ese fatídico día en vuestra relación.

La consideración legal de las mascotas

Nuestra legislación considera las mascotas como «bienes muebles susceptibles de apropiación» (art. 333 y siguientes del Código Civil).

Esta definición que a priori puede no resultar trascendente es el núcleo de la polémica.

Básicamente significa que tu perro, tu gato, tu periquito o tu cerdo vietnamita son considerados simples «objetos con valor económico» cuya propiedad puede ser adquirida y transferida.

Desde una perspectiva legal un buen mueble hace referencia a «móvil», lo que significa que el objeto «se puede mover» de un lugar a otro sin que sufra deterioro.

Que sean susceptibles de apropiación significa que puedes venderlo, comprarlo, donarlo o regalarlo.

Por lo tanto, de cómo se llegue a determinar la propiedad de ese objeto (a efectos legales, no queremos herir ninguna sensibilidad), dependerá el disfrute del animal tras la ruptura.

Rocky

Queremos presentarte a Rocky, un Bichón maltés de dos años muy cariñoso y juguetón. A través de él te mostraremos las diferentes relaciones que pueden darse entre sus dueños, y como su ruptura puede afectar al pequeño Rocky dentro de la familia.

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Photo credit: smerikal via Visualhunt.com / CC BY-SA

¿Quién podrá pasear a Rocky?

Quédate con esta idea fundamental: Sólo el propietario de Rocky podrá decidir sobre su destino. Eso afecta a cuestiones como quién puede convivir con él, sacarlo a pasear o cualquier otra materia que afecte al pequeño animal.

No debes confundir disfrute con propiedad. Ni el cariño que le tengas a Rocky ni las innumerables tardes que lo hayas paseado te darán derecho alguno sobre él.

En el caso de los animales tampoco hay regímenes de visitas o custodias compartidas que puedan aplicarse a Rocky de forma análoga a como sucede con los hijos.

A efectos legales Rocky es un bien y sólo importa si es tuyo o no.

Por lo tanto insistimos que será la propiedad de Rocky la que condicionará su futuro tras la ruptura, y la verdadera cuestión es determinar a quién corresponde esa propiedad, o lo que se presume en caso de que no sea posible demostrarlo.

Matrimonio o unión: he aquí la cuestión

Aunque pueda sonarte extraño, el tipo de unión civil de los dueños afectará a Rocky más de lo que puedas imaginar.

Hay dos grandes tipos de uniones civiles: el matrimonio y sus versiones descafeinadas (en derecho solemos referirnos a ellas como uniones paramatrimoniales).

En este último grupo se incluyen las uniones de hecho y las simples parejas que conviven sin llegar a reflejarlo en un documento oficial (los novios de toda la vida que se han ido a vivir juntos).

Matrimonio

Cuando los dueños de Rocky están casados, su propiedad dependerá del régimen económico matrimonial elegido. Podéis haberlo establecido vosotros o asumir el que vuestra Comunidad autónoma haya predeterminado.

El régimen por defecto es de gananciales en todas las comunidades excepto Cataluña y Baleares; hay situaciones especiales que pueden darse en la Comunidad Valenciana, comunidades forales y algunas zonas específicas del territorio.

Régimen ganancial

La regla general dentro del régimen de gananciales es que se presume que cualquier adquisición es común a menos que pueda demostrarse lo contrario.

Si tu matrimonio se encuentra en este régimen, no importa a nombre de quien esté inscrito Rocky en los papeles (cartillas de vacunación, registros y chips, etc.), la propiedad vendrá determinada por cómo y cuándo se adquirió la mascota.

En términos prácticos:

  • Si sus dueños adquirieron a Rocky durante el matrimonio, el perro se presumirá de ambos
  • Si uno de sus dueños adquirió a Rocky antes del matrimonio, el perro será de éste, con independencia del tiempo de convivencia con el resto de miembros de la familia
  • Si uno de los cónyuges hereda a Rocky, el perro será sólo de esa persona ya que los bienes adquiridos por herencia son privativos
  • Si Rocky fue un regalo a uno de los cónyuges, se presumirá de ambos salvo que pueda demostrarse que realmente fue un regalo a sólo uno de ellos

Separación de bienes

En este régimen el criterio es exactamente el opuesto al de gananciales, es decir, la propiedad se presume de la persona que lo adquirió.

Cuidado con este régimen: estar casados en separación de bienes no significa que las cosas sólo puedan ser propiedad de uno de los cónyuges. Es perfectamente posible tener bienes que sean propiedad de ambos.

La clave está en que debe existir constancia expresa e inequívoca de que la propiedad es común. En caso contrario el cónyuge que, por ejemplo, acredite la inscripción (cartillas, registros y chips, etc.) se presumiría propietario.

A efectos prácticos, y en comparación con el régimen anterior de gananciales:

  • Si tú compras a Rocky no importa cuando lo hayas hecho, el perro es tuyo
  • Si el perro es un regalo, la propiedad se presumirá de quien lo tenga inscrito (aunque haya sido el otro cónyuge quien haya hecho y pagado el regalo)
  • En el caso de que el perro proceda de una herencia, como habrás averiguado el régimen carece de importancia, ya que el destino de Rocky es el mismo al ser privativo en ambos casos

Otros regímenes

Existen otro tipo de regímenes económicos matrimoniales, pero son tan poco frecuentes que hemos preferido no tratarlos para evitar hacer este artículo más denso.

Eso no quita para puedas consultarnos sobre tu situación particular a través del buzón de contacto de esta página.

¿Y si finalmente Rocky resulta ser de ambos?

Después de este juego de combinaciones puedes llegar a la conclusión de que, efectivamente, Rocky es propiedad de los dos cónyuges. Jurídicamente estamos en una situación de copropiedad.

Cuando se da este caso y el conflicto acaba en los tribunales, los criterios judiciales son escasos y muy dispares en todos los aspectos: tanto a la hora de considerar cuál de los cónyuges está más capacitado para hacerse cargo de Rocky (p.ej. capacidad económica o flexibilidad horaria para atenderlo); como a la hora de adjudicar la propiedad; e incluso a la hora de establecer regímenes de disfrute temporales de Rocky para cada cónyuge.

Cuando la ruptura afecta a matrimonios con hijos, los jueces tienden a ponderar los lazos afectivos de los menores y a garantizarles un disfrute mínimo del animal, lo que también inclina la balanza en favor del cónyuge con quien convivan.

¿Qué pasa si Rocky es mío y no lo quiero?

Puede ocurrir que realmente no tengas mucho apego por el pequeño Rocky, y que en medio de una separación poco amistosa se te haya pasado por la cabeza la idea de utilizar el bienestar del animal para perjudicar a tu pareja.

Resulta incómodo hablar de ello, pero desgraciadamente lo hemos visto en más ocasiones de las que hubiéramos deseado.

Respira hondo. No utilices a Rocky como un arma arrojadiza. Primero porque es un ser vivo al que debes proteger. En segundo lugar porque no tiene ninguna culpa de tu ruptura.

Pero si todo eso no te convence, porque podrías estar cometiendo un delito tipificado en el art. 337 del Código Penal.

En este caso sólo podemos recordarte que cualquier porcentaje de propiedad que tengas de Rocky, como «bien mueble susceptible de apropiación» que es, tiene un valor económico que puedes utilizar en tu beneficio.

Uniones de hecho

Como hemos dicho antes, cualquier tipo de unión o convivencia distinta del matrimonio no es más que una versión descafeinada de éste, dado que no goza de los mismos derechos. La problemática asociada a la tenencia y disfrute de animales en caso de ruptura es otra prueba de ello.

Siendo un poco más concretos: En las uniones paramatrimoniales no es aplicable la regulación del régimen económico matrimonial (Tribunal Supremo dixit), y por lo tanto si se adquiere a Rocky durante la convivencia, éste jamás pasará a ser propiedad de ambos a menos que exista un pacto económico escrito y formalizado (posible en las parejas de hecho), o que se deduzca de una voluntad inequívoca en el sentido de entenderlo común (facturas, recibos, y documentos que así lo acrediten).

Llegado el momento, esta situación en un juicio tiene pocas probabilidades de prosperar, porque al final lo que se está discutiendo es la propiedad de un bien, y es muy difícil desmontar la prueba de quien lo tiene inscrito a su nombre.

Conclusión

En resumen, somos conscientes de la importancia de las mascotas en las familias y de la sensibilidad creciente con los animales.

Pero desgraciadamente nada de esto tendrá sentido en un juzgado. No nos cansaremos de insistir: sólo importa la propiedad de Rocky.

Eso no es obstáculo para que tú y tu expareja lleguéis a un acuerdo en el que se pacten diferentes extremos como el régimen de contacto o la contribución a sus gastos de cuidado, todo ello siempre al margen de la propiedad. Lo importante de ese arreglo es que debe quedar formalizado adecuadamente.

Esta opción es la más recomendable, porque así se pueden ponderar los lazos afectivos y el bienestar de Rocky, que es al final lo que a ambos os importa.


Recuerda que, como siempre, estamos a tu disposición para resolver tus dudas o asesorarte en tu situación particular.

Mascotas y rupturas: descubre cómo puede afectarles
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